×

Advertencia

JUser: :_load: No se puede cargar usuario con el ID: 70

JUser: :_load: No se puede cargar usuario con el ID: 69

Terapias

Terapias (14)

Jueves, 09 Marzo 2017 00:00

¿Por qué mienten los niños?

Escrito por

Mentir es una parte natural del desarrollo mental del niño y ciertas mentiras son positivas, pero si tu hijo es muy pequeño, es peligroso que se dé cuenta de que alterando la realidad obtiene un beneficio, porque así aprende a decir mentiras para evitar sus responsabilidades, y de adolescente engañará para probar sus propios límites y salirse con la suya. 

A partir de los 5 años se da el inicio de la etapa de las mentiras infantiles. Estos embustes, tienen una intencionalidad clara y definida, orientada a distorsionar y falsear la realidad para obtener una ganancia. Es cuando ya suelen distinguir la diferencia entre lo que es cierto y lo que no lo es, aunque aún no tienen claro que mentir sea algo incorrecto. Las mentiras pueden producirse tanto por inseguridad y falta de autoestima (que intentan ocultar mediante la mentira) o bien para probar y ver las reacciones de los adultos y comprobar hasta dónde pueden llegar. En algunos casos, se trata de una forma de obtener afecto.

 

¿Por qué miente mi hijo?

 

Las razones más señaladas son las siguientes:

 

-Imitación. Un menor que ve como la mentira es utilizada por los adultos para obtener algún beneficio tiende a imitar estos engaños.Si ellos observan y viven la mentira de manera cotidiana, aprenden a hacerlo como algo normal y cotidiano. Es el caso del niño que escucha a su madre negarse al teléfono "dile que no estoy…"

 

- Frustración. Un ejemplo de esto es el menor que cuenta que tiene muchos juguetes porque en realidad tiene muy pocos.

 

- Llamar la atención, inventar una dolencia, falsear sobre un posible problema. El pequeño emplea estos embustes para captar la atención del adulto, en ocasiones, porque se siente desatendido.

 

- Miedo al castigo. El temor a la reprobación o reprimenda por parte de un adulto es uno de los principales motivos de la mentira infantil. Los pequeños falsean la realidad para evitar los posibles castigos. Si el niño sabe que, por ejemplo, al llevar una nota mala del colegio, su mamá se va a enfandar o le va a prohibir ver televisión, seguramente dirá que no le han entregado sus calificaciones aún…

 

- Exceso de exigencia. Poner el listón muy alto a nuestros hijos puede provocar que mientan para hacer creer que están al nivel que les exigen y no defraudarles.

 

 

¿Cómo actuar ante las mentiras?

 

Si miente a menudo, lo primero que se debe hacer es averiguar el porqué de ese comportamiento, además de seguir una serie de pautas:

 

- Dar ejemplo: es difícil pedirle que no mienta si nosotros lo hacemos de forma habitual. Frases tan comunes como “Si me llaman por teléfono, di que no estoy”, pueden confundir al niño si luego le recriminamos por decir él algo parecido.

 

- Crear un clima de confianza que le sirva para tener la seguridad de que puede contarnos todo con tranquilidad y sin miedo.

 

- Explicarle la diferencia entre la verdad y la mentira. Esto es especialmente importante en edades tempranas, donde, además, ajustaremos la explicación a su edad.

 

- Felicitarle cuando nos diga la verdad, especialmente si la misma conlleva riesgo de ser castigado. Por supuesto, si ha actuado mal y nos lo confiesa sin mentir no significa que no le debamos castigar, sino que separemos lo que es un comportamiento inadecuado por su parte de lo que el niño significa para nosotros: le queremos por sí mismo, no por sus actos.

 

-Darle la oportunidad de ser sincero, aunque esto implique un castigo. Debemos reforzar la valentía que muestra al decir la verdad.

 

-Liberarse de actitudes neuróticas. Muchas veces reaccionamos con ansiedad ante la simple posibilidad de la mentira: “¿Habrá dicho o no la verdad?”. Y cuando la mentira es descubierta, entonces se acosa al niño, se multiplican las preguntas y los interrogatorios... y, haciendo gala de una gran desconfianza, ya no se le cree, aunque diga la verdad.

 

- No reaccionar de forma desproporcionada cuando mienta, siendo preferible reprenderle o comentar lo ocurrido en privado que hacerlo en público. 

Si crees que el caso de tu hijo es más complicado de lo que he comentado en estas líneas, encuentras que miente de  manera compulsiva y la situación está fuera de tu control, puedes contactar conmigo para que abordemos el tema de una forma profesional. 

 

 

Viernes, 02 Diciembre 2016 00:00

Nuestro hijo/a en duelo

Escrito por

Todos, en algún momento de nuestras vidas, hemos pasado por una fase de duelo. El duelo es la reacción a una pérdida: la muerte de un ser querido, la separación de los padres, una separación de pareja, un cambio drástico de residencia a un país lejano…Suele acompañarse por diferentes sentimientos y emociones como la culpa, la ansiedad, la soledad, la fatiga, el anhelo y el shock, entre otros.
Con el duelo no sólo se va la persona perdida, sino también todas aquellas esperanzas y expectativas que no se podrán realizar.
No es de extrañar que nuestros hijos también experimenten alguna pérdida en edades tempranas: la muerte de un abuelo, de un padre o madre, de un hermano o una separación. Para ello es importante comprender que la capacidad del niño para entender la muerte va evolucionando según su edad y según la relación que había mantenido con la persona que nos ha dejado.

                                                 
Comprensión del concepto de muerte según la edad:


• De 0 a 3 años: No existe el concepto de muerte. No distinguen entre lo vivo y lo muerto. Reaccionan ante la nueva situación de que hay alguien que falta y notan que esto ha causado algunos cambios (sobretodo dependiendo de la relación que mantenían con el ser querido).
• De 4 a 6 años: Ya empiezan a utilizar los términos de vida, muerte...comienza una etapa de comprensión del concepto de muerte. Diferencian lo animado de lo inanimado. A veces pueden pensar que la persona sigue viva “en el cielo” y se hacen muchas preguntas: ¿Los muertos se alimentan?, ¿Cómo respiran?, ¿Pueden jugar allí?, ¿Cuándo volverán?. En estas edades pueden manifestarse algunos sentimientos de tristeza o enfado, regresión a comportamientos anteriores (chuparse el dedo, hacer-se pipí en la cama…) o dificultades de concentración.
• De 6 a 9 años: Al poseer más vocabulario, entienden el concepto de muerte y vida, relacionándolos con salud o enfermedad. Suelen ser muy curiosos acerca del proceso de la muerte, qué pasa después...y a veces relacionan la muerte con algún personaje fantástico o la personifican con esqueletos y fantasmas. Pueden aparecer miedos por si le pasa lo mismo a seres más cercanos y lo expresan en forma de irritabilidad, llanto, negación, aislamiento, bajo rendimiento escolar…
• Más de 9 años: Comprenden que la muerte es un estado irreversible y permanente.

 

¿Qué reacciones solemos encontrar en nuestros hijos ante la muerte de un ser querido?

• Perplejidad: Confusión, no se lo creen.
• Regresión: Reaparecen conductas que ya había superado
• Ambivalencia: Parece no afectarles la noticia en absoluto. Suelen expresar sus miedos en pesadillas o pequeños ataques de rabia. Comprenden lo que ha sucedido pero no lo aceptan.
• Dolor: Sobretodo en el juego simbólico. Es posible que juegue con sus amigos a enterrarse, a hacerse el muerto…forma parte de su proceso de comprensión.
• Miedo: Pueden pensar que la muerte es contagiosa y tienen miedo a morir o a ser abandonados por el padre/madre/familiar cercano superviviente.
• Comprobación de la realidad: Al cabo de unas semanas o meses pueden volver a preguntar por la persona fallecida para comprobar que no volverá.
• Idealización: Por ejemplo “papá era la persona más fuerte y lista del planeta”…esos pensamientos les permiten mantener una relación imaginaria con la persona fallecida.
• Tomar el rol de la persona fallecida: Pueden asumir el rol del fallecido y cuidar de los demás.

                                                                               


El duelo es una fase vital que implica crecimiento y maduración. Te recomiendo que si tu hijo/a está pasando por un duelo, tomes como normales estas reacciones e intentes hablar con él sobre el tema de forma natural, sin esconderle nada y respondiéndole a sus preguntas y curiosidades sobre la muerte. Si hablamos de la muerte igual que hablamos de la vida, conseguiremos normalizar algo que forma parte de nuestra condición humana.
No hay que subestimar algunas reacciones a las que debemos estar alerta: pérdida de apetito, miedo a quedarse solo, muchas pesadillas, apatía, llanto excesivo, comportamiento infantil durante tiempo prolongado, dolores físicos o cambios en el rendimiento escolar.
Si percibes algunos de estos cambios en tu hijo/a a raíz de una pérdida u otro cambio vital significativo puedes consultarnos sin compromiso.

 

Viernes, 11 Noviembre 2016 00:00

CUANDO EL MÉDICO DICE LA PALABRA CANCER

Escrito por

El shock del día fue cuando una paciente que viene trabajando en su proceso como una campeona me ha dicho que a su padre acaban de diagnosticarle cáncer. Esa palabra tan temida, es el peor fantasma que tememos escuchar en la consulta del doctor. Naturalmente, le dedicamos a este tema toda la sesión. 

El shock inicial o negación

Muchas personas diagnosticadas con cáncer, aseguran que cuando el médico dijo esta palabra en la consulta, les fue muy difícil o  imposible seguir prestando atención o entendiendo lo que les decía. Las personas diagnosticadas con cáncer suelen decir que se quedaron anonadadas al escuchar la noticia e imposibilitadas para procesar lo que se dijo después, y es que nuestro cerebro se colapsa y entramos en shock. Personalmente me acuerdo cuando mi médica de cabecera me dio una noticia que afectaría mi vida enormemente: recuerdo la sensación de saber que mi cuerpo estaba allí pero yo no. Veía la boca de esa amable mujer moviéndose como una película sin sonido. Mi conmoción era tal que toda mi vida pasó por delante de mí en un segundo. Y sabía que no era una enfermedad terminal, que no me iría por eso de este mundo. Así que apenas puedo imaginarme lo que sería recibir una noticia de cáncer o metástasis.

                                                                              

Después de la conmoción inicial un buen profesional de la psico-oncología puede ayudarnos y guiarnos a considerar los siguientes pasos para obtener información sobre tu diagnóstico, encontrar un tratamiento y sobrellevar la situación.

Es útil ir acompañado de un familiar o amigo que pueda recoger también la información, tomar nota y preguntar más. También puedes grabar lo que te dicen en consulta porque seguro que luego entenderás más cosas y van surgiendo más dudas.

¿Buscar o no buscar en internet información sobre el cáncer?

Dr. Google puede ser útil en algunos casos, pero recomiendo ser cuidadosos y aplicar un buen filtro antes de leer y creer lo que nos dice. Recomiendo buscar asociaciones médicas reputadas y serias. Esto es crucial. En este link (en inglés) encontramos algunas preguntas útiles que tenemos que hacernos antes de leer o no una determinada página con información sobre el cáncer.

 

                                                                  

Consultar una segunda opinión

El siguiente paso es ver a un oncólogo: un médico especializado en cáncer. Pida referencias a su médico de cabecera, familiares y amigos. Tener una segunda opinión nos ofrece confirmar o cuestionar un diagnóstico: fundamental! Y nos puede abrir puertas a  considerar otros posibles tratamientos. Elije un médico con el que te sientas cómodo, que sepa escuchar, que sepa acompañar, que sea sensible a tu situación y que no te trate como a un número de historia clínica. Tienes que tener la confianza para preguntarle una y mil veces el porqué, para qué, comprender alternativas de tratamientos y qué efectos secundarios te vas a encontrar.

¿Quién puede ayudarnos?

La familia y amigos pueden ser un gran apoyo, pero muchas veces ellos también están atravesando su propia tormenta emocional y esto les viene totalmente de nuevo. Este diagnóstico de cáncer es un simbronazo para la familia entera y muchas veces no sabemos ni por dónde empezar con este tema.

Una buena opción es unirte a un grupo de apoyo, porque expresar tus emociones en un grupo de iguales puede ser muy positivo. Buscar ayuda individual con un psicólogo especializado te ayudará a ordenar muchas emociones confusas y desordenadas que irás experimentado a lo largo del proceso. Muchas veces en la sesión con el psicólogo pueden participar otros miembros de la familia que necesitan entender el proceso o comentar preocupaciones relativas a la enfermedad o al futuro que se avecina.

Comparto en este link un podcast (lo siento, pero sólo lo he encontrado en inglés) sobre este primer momento de duda inicial, sobre consultar segunda opinión médica, preguntas que debes hacer a tu doctor y otros. 

Si crees que escuchar tu experiencia puede ayudar a otras personas te animo a dejar una opinión. Gracias!

                                                               

Viernes, 16 Septiembre 2016 00:00

Perder un embarazo. La pérdida de un hijo.

Escrito por

Las líneas que voy a escribir hablan de dos temas que son dos polos opuestos: nacimiento y muerte. Casi hasta nos choca poder ponerlos juntos en la misma frase. Cuando esperamos un bebé es un contacto total con la vida, con todo lo nuevo, con todas las ilusiones de todo lo maravilloso que está por venir.

Cuando el embarazo se hace visible en el cuerpo de la madre todos nos dan la “enhorabuena” y cuando éste no puede llegar a término…¿Entonces qué debemos hacer con los padres dolientes? Nunca podemos encontrar las palabras adecuadas, nada que podamos decir (o eso nos parece al principio) podrá calmar a este sufrimiento ante la pérdida.

La muerte demasiado temprana de la vida nos resulta inesperada y dramática. Inabarcable desde la palabra, sobrepasados por la emoción. Un embarazo se imagina siempre para dar la vida, no para que llegue la muerte.

 

La madre y el bebé

¿Qué le sucede a la madre que ha perdido un hijo? La madre embarazada era el centro de todas las atenciones, cuidados y miradas. La madre que ha perdido a su bebé se queda con un cuerpo ahora vacío. No pudo terminar el proyecto de dar vida. Lo más inmenso y milagroso que tenemos, nuestro bebito, no está y ya no va a estar. ¿Ser madre pero sin hijo? ¿Cómo puede ocurrir una atrocidad semejante? ¿Por qué vuelta macabra de la naturaleza y el destino una persona puede verse empujada a atravesar por esto?

La mayoría de las veces la atención psicológica permite un espacio donde ser escuchada. En las primeras etapas del duelo hay tantas preguntas e incertidumbres, tanta confusión, desborde de sentimientos y emociones que ir a terapia es algo que las mamás sin hijos agradecen mucho. Yo suelo recomendar hacer este proceso en pareja.

 

¿Qué le pasa al padre?

Al padre que está pasando por este duelo (o quizás por este shock) tenemos que mirarle. Atenderle. El hijo que iba a nacer era un proyecto de la pareja, de dos. Su actitud puede dar a la madre un apoyo, serenidad, coherencia y protección del mundo exterior.

Muchas veces la noticia final viene precedida de un período de estrés de visitas médicas, miedos, inseguridades, un desgaste emocional y psicológico.

Los cuidados recaen en la madre porque ella es quien lleva el bebé consigo, pero el padre, la otra mitad que hizo posible que todo ocurriera se ve empujado a un rol de ser el “fuerte” el cuidador, el tranquilizador, cuando a lo mejor él mismo está destruido. Tenemos que tener cuidado porque muchas veces a los papás se les pide mucho y les damos poco.

Los sentimientos habituales de los padres ante la muerte de su bebé suelen ser:

En el primer momento sienten incredulidad y negación. Es como una pesadilla, de la que tendrían que despertar. O como si mágicamente todo se fuera a arreglar de un momento a otro.

Dolor, tristeza, angustia. Pierden a un ser querido. Aunque aún no estuviera fuera del vientre de la madre esa personita ya existía en la cabeza de los padres, quizás producto de un largo tiempo de deseo y expectativas de familia y de realización personal como madre o padre. El dolor o tristeza inmensos por los que pasarán el padre y la madre no tiene nada que ver con una depresión. El duelo es una reacción adaptativa y muy diferente al trastorno depresivo.

Sentimiento de culpa, por lo que se hubiera podido hacer para evitar un problema de salud “si no hubiera comido el pescado intoxicado, si hubiera guardado reposo, si no hubiera rechazado el embarazo…quizás es que no soy una buena madre, no tengo un buen útero, no estoy preparada para acoger a un bebé/una nueva vida”.

Rabia e ira por la injusticia. Lógicas e ilógicas. La imposibilidad de que su hijo viva es totalmente injusta y la rabia por esta pérdida no pide permiso. Simplemente viene.

¿Por qué nos ha pasado a nosotros? ¿Qué hemos hecho para que esto ocurra, qué hice mal? Esta pregunta suele aparecer como una forma buscar una explicación. Nunca vamos a encontrar una respuesta que nos satisfaga. Creo que no la hay.

Pueden aparecer sentimientos de estar castigados por una especie de fuerza sobrenatural, por alguna razón desconocida.

Aislamiento y soledad. La pareja suele sentir en un primer momento que son los únicos a quienes les toca tanto sufrimiento. Que les tocó sólo a ellos. Es frecuente que no conozcan a nadie a quien le haya pasado lo mismo y se sienten extraños. De ahí que poder compartir la experiencia con un grupo de duelo perinatal sea una excelente manera de atravesar esta etapa y poder gestionar mejor este maremoto de emociones.

Un comentario personal: Me cuesta muchísimo escribir este entrada al blog porque por más que se traten de explicar algunas cosas me parece que las palabras nunca serán suficientes para el desgarro que este dolor produce. A todas las mamás que perdieron su bebé por nacer: siento que nunca podré decir ni expresar lo suficiente.

Agradezco enormemente a los padres y madres que me permiten acompañarlos en estos momentos...

Martes, 15 Enero 2013 00:00

Tres ejercicios de auto-conocimiento

Escrito por

Ejercicios autoconocimiento

A continuación te proponemos tres ejercicios para ayudar a conocerte a tí mismo. El auto-conocimiento es uno de los pilares de la autoestima, ya que, recordad, no se puede querer lo que no se conoce.

Escucha atentamente a los demás

Cuando alguien te haga una confidencia, deja que sea tu interior el que reciba esto. Disponte a escuchar con calma, sin emitir juicios, sin intentar dar consejos ni soluciones. Observa las sensaciones que emergen desde dentro tuyo. Es una buena forma de conocer aspectos de tu persona que quizás desconocías.

Lunes, 05 Noviembre 2012 00:00

El verdadero valor del anillo

Escrito por

Cuenta esta historia que un día, un joven acudió a consultar a un viejo sabio para pedirle su ayuda.

- Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo ganas de hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué debo hacer para que me valoren más?

El maestro, sin mirarlo, le dijo: “Cuánto lo siento, muchacho. No puedo ayudarte, ya que debo resolver primero mi propio problema. Quizás después…” Y, haciendo una pausa, agregó: “Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar”.

- E…encantado, maestro _titubeó el joven, sintiendo que de nuevo era desvalorizado y sus necesidades postergadas.

- Bien, continuó el maestro. Se quitó un anillo que llevaba puesto en el dedo meñique de la mano izquierda y, dándoselo al muchacho, añadió -: Toma el caballo que está ahí fuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. En necesario que obtengas por él la mayor suma posible, y no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó al mercado, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes, que lo miraban con algo de interés hasta que el joven decía lo que pedía por él.

Viernes, 25 Mayo 2012 00:00

Como administrar el tiempo y tomar decisiones

Escrito por

Una enfermedad mental grave, una depresión mayor, un trastorno de ansiedad e incluso una esquizofrenia pueden ser derivadas de una reacción inadecuada ante un estrés cotidiano, permanente y continuado. Se puede evitar si la persona desarrolla estrategias personales para poderlo afrontar. A veces, es necesaria la ayuda de un profesional para aprender estrategias y poderlas aplicar adecuadamente. Una de las estrategias útiles para afrontar el estrés es aprender a gestionar bien nuestro tiempo, permitiéndonos así un espacio adecuado y necesario para cada actividad que queramos realizar durante el día.

Podríamos entender el tiempo como una serie interminable de decisiones, pequeñas y grandes, que van modificando y dibujando nuestra vida. Si no tomamos una buena decisión podemos tener diferentes síntomas típicos del estrés: sensación de precipitación, vacilación crónica entre alternativas, fatiga o apatía tras muchas horas de actividad no productiva, incumplimiento constante de compromisos (o el famoso, dejas para mañana lo que puedes hacer hoy) y la sensación de estar desbordado por las demandas.

Los métodos que se utilizan para poder trabajar estos síntomas en terapia tienen en común tres puntos:

  1. Aprender a establecer prioridades
  2. Ganar tiempo haciendo un horario realista
  3. Aprender a tomar decisiones básicas.

Hoy me voy a centrar en el último punto, el de la toma de decisiones.

Domingo, 20 Mayo 2012 00:00

Autoestima. Ser uno mismo

Escrito por

Había una vez un hermoso jardín con manzanos, naranjos y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos. Todo era alegría, pero uno de sus habitantes no era feliz: era un árbol que se sentía profundamente triste, pues no sabía quien era.
El manzano le decía:
-Lo que te falta es concentración, si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas, es muy fácil.
El rosal le decía: No escuches al manzano. Es más sencillo tener rosas y, además, son más bonitas y olorosas que las manzanas. El árbol intentaba concentrarse y hacer todo lo que le sugerían, pero no lograba ser como los demás querían, y por ello se sentía cada vez más frustrado.
Un día llegó hasta el jardín un búho, la más sabia de las aves, y, al ver la desesperación del árbol, exclamó:
-No te preocupes, tu problema no es tan grave. No dediques tu vida, tu esfuerzo ni tu energía a ser como los demás quieren. Sé tu mismo, conócete y aprende a escuchar tu voz interior.
Y dicho esto, el búho desapareció.

-¿Mi voz interior? ¿Ser yo mismo? ¿Conocerme?, pensaba el árbol.

El modelo de atención del PSI surge de la desinstitucionalización sanitaria a partir de los años 60-70, principalmente en el mundo anglosajón. Surge con el objeto de cubrir las deficiencias de atención de los equipamientos comunitarios para atender a la población con algún tipo de trastorno mental severo, con dificultades de adaptación y con un alto componente de stress provocado por el ritmo de la vida diaria. Los circuitos proveedores están mal dotados y poco coordinados, perdiéndose la persona (objeto y centro de la atención) en el proceso burocrático. Esta desconexión de la persona y su entorno provoca ingresos reiterados en unidades de hospitalización psiquiátrica de forma habitual, con todo el sufrimiento y desgaste que comporta tanto en la persona como en los servicios que lo atienden (desgaste, pocas expectativas de mejora, “darlo por imposible”).

El programa PSI, surge con el objeto de paliar esta situación sustituyendo la hospitalización como espacio primario de atención por la atención comunitaria, en el propio entorno de la persona, donde realmente necesita ayuda y se pueden trabajar las habilidades que necesita in situ (atención domiciliaria, soporte en la reinserción laboral, mediación familiar...). Asegurar la continuidad de tratamiento, el acceso a los servicios y la adaptación de estos a la persona atendida se plantean como objetivos prioritarios para obtener una mejora en la evolución y calidad de vida de las personas atendidas.

Viernes, 20 Abril 2012 00:00

Hablar con tu hijo adolescente

Escrito por

Siempre hemos escuchado que tener un hijo adolescente puede ser de los momentos más difíciles como padres.  
En esta época los “ya-no-niños” sufren unos drásticos cambios de humor que afectan a toda la familia. En sus numerosos intentos por afirmarse a sí mismos y a su personalidad,  pueden llegar a transformar en un suplicio el convivir con ellos. A continuación compartimos algunos tips para que estas conversaciones sean más fáciles para todos.

Social

 

Contacto

Gala Placidia 8-10, 5to piso
08006 Barcelona
P: 93 178 35 37 - 666 28 93 15
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

*Es posible concertar horas de lunes a sábado. Se ruega avisar con 24hs de antelación en caso de no poder asistir.