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Viernes, 17 Abril 2015 00:00

Mindfulness para directivos

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Hemos hablado ya de los eventos estresantes que ocurren diariamente en la vida laboral de los directivos. Y aunque muchos de ellos creen haberse acostumbrado a estas sobredosis de presión, e incluso confían en que bajo sus efectos rinden más y mejor; también reconocen que en tantas otras ocasiones pierden el control y la pasan mal, física y mentalmente.

Y ciertamente, en ambos casos llevan razón. El punto es entender cuando ocurren esas situaciones que lo superan.
La respuesta de estrés no es algo malo en sí misma, sino por el contrario, facilita el disponer de más recursos para hacer frente a situaciones que se suponen excepcionales. Eso sí, dado que se activan una gran cantidad de recursos extraordinarios (fisiológicos, motores y cognitivos), supone un desgaste importante para el organismo.

Está claro que si esos eventos de estrés son episódicos no habrá mayores inconvenientes, pues el organismo tiene capacidad para recuperase entre cada respuesta de estrés. Pero si estas respuestas se repiten con excesiva frecuencia, intensidad o duración, quizá el organismo no pueda recuperarse y aparezcan todo tipo de problemas asociados al estrés: ansiedad, palpitaciones, temblores, hipertensión, etc.

Efectivamente, la ciencia afirma que no estamos hechos para funcionar a altas velocidades continuadamente y durante largos períodos de tiempo. Por el contrario, indica que estamos en nuestro mejor momento cuando nos movemos rítmicamente entre el gasto y la renovación de la energía. Por ello, es fundamental identificar aquellos estresores que, en vez de potenciar el rendimiento, LO BLOQUEAN.

Ahora bien, no todos los directivos se ven superados de igual manera o por los mismos estímulos. Esto nos vuelve a la verdad inexorable de que cada uno de nosotros es único. Esos estresores particulares son los que, independientemente de la realidad objetiva, son percibidos como una amenaza y, el directivo en este caso, entiende que no dispone de recursos suficientes para hacerle frente.

Podemos enumerar una cantidad importante de situaciones a las que los directivos están particularmente expuestos con cierta frecuencia:  

  • Revisión de proyectos (justificación de retrasos, planteo de responsabilidades, ajuste de tiempos, de tareas, etc.).
  • Definir una negociación. Responder a todas las inquietudes del cliente o futuro cliente. Persuadir. Concluir la operación.
  • Exponer ante un comité los cumplimientos/incumplimientos de un departamento.
  • Hablar con un cliente, o con otro directivo de la compañía en otro idioma.
  • Reuniones de equipo. Asignación de aumentos, premios, gastos, recortes, ajustes, etc.   
  • Despidos o reasignación de puestos.

 

Y por supuesto, un sinfín de etcéteras. Sin embargo, como hemos mencionado, podrá algún directivo declararse inmune ante la lista; podrán otros entenderse complicados cuando una o alguna de ellas aparece; y podrán otros tantos reconocer a todas ellas como estresores, e incluso, agregar alguna más.

Lo cierto es que, en un extremo o en el otro; o sabiendo que algunos de esos eventos pueden volverse más frecuentes de lo habitual; es bueno saber que existe una manera de inducir un estado de tranquilidad para que, entonces, nos encuentre mejor preparados. Vale decir, sin todas esas sintomatologías que puestas de manifiesto, nos impiden cumplir con los niveles de rendimiento deseados.

La ventaja de que cada uno pueda identificar su/s estresor/es, es permitir la anticipación. Si sabemos fehacientemente que hablar frente a un comité “nos superará”, podemos contar con técnicas como el Mindfulness que nos pondrán en una situación de calma y claridad mental.

MINDFULNESS PARA DIRECTIVOS. LA TÉCNICA QUE DA PODER FRENTE AL ESTRÉS.

El programa de Mindfulness para directivos no propone milagros. Simplemente favorece la aparición de estados de calma y conciencia que fácilmente podemos transformar en hábito. Esto lo podemos afirmar desde Plus Psicología, porque lo constatamos en nuestro trabajo para lograr el bienestar de los directivos sometidos a procesos de enorme presión.

Entre otras cosas, el Mindfulness permitirá:

  • Elevar tu atención y percepción.
  • Conectar con tu presencia. Poner conciencia en ti y en la situación.
  • Aplicar la perspectiva que te permitirá visualizar nuevas posibilidades.
  • Desarrollar tu capacidad de liderarte a ti mismo y a otros.
  • Reconocer el estrés y los estresores.
  • Aprender sencillas técnicas de respiración que favorecen la relajación.

 

Reeducar la mente para controlar el estrés. Esta reeducación, irá creando las condiciones para mantener un marco de estrés agudo necesario y adaptativo para una óptima productividad.

 

El crecimiento y rendimiento profesional para los directivos puede constituir un objetivo y dar sentido a la vida. Puede brindar una estructura y un contenido a sus días, semanas, años, incluso a su vida entera. Puede ofrecerles identidad, autoestima, desarrollo, reconocimiento y recompensas materiales o sociales. Ahora bien, todo esto sucede cuando las exigencias laborales son óptimas -y no máximas-, o cuando, en ese último caso, los directivos arbitran el equilibrio con técnicas para neutralizar la presión y el estrés.

El informe presentado por la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA), señala al estrés laboral como el segundo problema de salud que sufren los trabajadores, y es el causante de la mitad de las jornadas de trabajo perdidas en la UE.

 

 

Lunes, 30 Marzo 2015 00:00

Atención plena, sabiduría y virtud

Escrito por

Hace más de dos mil años, un joven llamado Sidarta -como todavía no estaba "iluminado" no se lo llamaba Buda- dedicó muchísimo tiempo a entrenar su mente, y por tanto su cerebro. En la noche de su despertar miró profundamente en su mente y vio allí las causas del sufrimiento y el camino hacia la liberación del mismo. Durante los siguientes 40 años se dedicó a viajar por la India enseñando a los que querían escucharlo a hacer principalmente tres cosas: 

  1. Calmar y concentrar la mente para ver mejor. 
  2. Desarrollar una perspicacia liberadora.                                                                                     
  3. Apagar el fuego de la avidez y el odio para vivir con integridad.                                                                

Si lo decimos de otra forma, podemos decir también que enseñaba atención plena o mindfulness, sabiduría y virtud. Estos dicen que son los pilares de la práctica budista (no soy experta en esto, así que aquí "toco de oído"), pero también los pilares del crecimiento psicológico y del bienestar espiritual y de estas dos cosas sí que estoy segura. Veamos un poco más detenidamente qué son cada una de ellas: 

Virtud: implica regular tus acciones, palabras y pensamientos para crear beneficios y no dañarte a ti mismo ni a otros. Si queremos localizarla en nuestro cerebro debemos dibujar de arriba a abajo desde el cortex prefrontal. Prefrontal quiere decir la parte delantera del cerebro, digamos que a la altura de la frente.                                                                                                                                                                                                               

La atención plena -mindfulness- lleva implícita el empleo diestro de nuestra atención tanto en nuestro mundo interno como externo. El cerebro aprende sobre todo de aquello a lo que presta atención -me acuerdo de la repetida frase de mi madre "presta atención cuando te hablo" y ahora yo a mi hijo: "concéntrate; de a una cosa por vez", si es que en esto de ser madre tenemos mucho budismo escondido ;) . Para ver los modos de activar los estado cerebrales que estimulan la atención plena te sugiero que asistas a unos de nuestros cursos de formación

Una idea de sabiduría que encuentro interesante es la que sostiene que consiste en sentido común aplicado. Si bien creo que esto es bastante cierto, desde mi humilde óptica es muy difícil de acceder, porque si quiero desarrollar mi sabiduría, como sé lo que dice el sentido común? Por eso la frase que escuché un día en la uni "el menos común de los sentidos" se me quedó grabada para siempre. Este concepto de "sentido común" no es siempre compartido por toda la población por lo que no es para nada universal. Sigamos con otras líneas: primero llegas a entender lo que te hiere y lo que te ayuda, en otras palabras, lo que causa el sufrimiento y el camino para acabar con él. Cuando llegamos a comprender estas cosas -se dice rápido pero el camino es largo- podemos liberarnos de las cosas que nos hieren y reforzar o aumentar aquellas que nos ayudan. Esto trae como resultado que con el tiempo te sientes más conectado con todo, más sereno y sobre todo, cambia radicalmente nuestra comprensión sobre cómo las cosas cambian y acaban. De esta forma somos más capaces de encontrar placer y dolor sin aferrarnos al primero ni luchar contra el segundo. 

La virtud, atención plena y la sabiduría están soportadas por tres funciones cerebrales: regulación, aprendizaje y selección. Nuestro cerebro se regula a sí mismo y a otros sistemas corporales, mediante una combinación de actividad excitatoria e inhibitoria. Aprende formando circuitos nuevos y reforzando o debilitando los ya existentes. Por otro lado selecciona cualquier cosa que la experiencia le haya enseñado a valorar. 

Las tres funciones de regulación, aprendizaje y selección están implicadas en toda actividad mental de importancia y operan en todos los niveles del sistema nervioso, desde la actividad molecular en la punta de una sinapsis (sinapsis es la forma que tienen de comunicarse las neuronas) hasta la integración de todo el cerebro en el control, competencia y discernimiento. Pero a pesar de esta implicación y trabajo conjunto, cada pilar de la práctica de mindfulness se corresponde muy estrechamente con una de las funciones, por ejemplo la virtud se sirve mucho del mecanismo de regulación, así como la atención plena lleva al aprendizaje (porque la atención da forma a circuitos neuronales y parte del aprendizaje pasado para desarrollar una consciencia más firme y concentrada). La sabiduría es una cuestión de hacer elecciones, como renunciar a placeres menores para lograr otros mayores. 

¿Y por qué es importante todo esto? Porque desarrollar la virtud, atención plena y sabiduría va a activar nuestra selección, aprendizaje y regulación de nuestro cerebro. Reforzar las tres funciones fortalecerá nuestro sistema inmune y nuestra felicidad. 

Espero que esta entrada no haya sido demasiado pesada con tantos términos un poco complejos. En mi opinión lo que podemos aportar desde la psicología es esta mirada de cómo la meditación y mindfulness son importantes para desarrollar y moldear nuestro cerebro (y mente) pero desde una perspectiva más científica, ya que la meditación en sí misma es una práctica de miles de años de antigüedad. La gracia de todo esto es que ahora podemos comprobar mediante técnicas nuevas cómo la práctica meditativa puede cambiar y mejorar nuestra salud y nuestro bienestar. Feliz semana! 

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